Teotihuacán: Ciudad de Dioses

Teotihuacán: Ciudad de Dioses

febrero 4, 2019 0 Por zoki666

Adentrándonos en tiempos lejanos, en el corazón de la actual México, mucho antes de que los aztecas pisaran sus tierras, existieron civilizaciones que deslumbraron a sus predecesores creando imponentes ciudades repletas de inconmesurables maravillas. Una de esas míticas ciudades fue Teotihuacán, que podría significar «ciudad de los dioses».

Este juego de mesa nos lleva a esa época, tomando el control de una de las familias que intenta obtener la mayor influencia posible en la ciudad. Un original juego de colocación de trabajadores, donde la gestión de nuestros recursos será crucial para alzarnos con la victoria.

Portada de la caja (que no contiene mucho aire).

FICHA TÉCNICA

  • Nº jugadores: 1 a 4
  • Edad recomendada: 12+
  • Año de publicación: 2018
  • Editorial: Maldito Games
  • Autores: Daniele Tascini y Dávid Turczi
  • Artista: Odysseas Stamoglou
  • Idioma: castellano
  • Independencia del idioma salvo reglamento: Sí
  • Ficha en la BGG

¿CÓMO SE JUEGA?

El enorme tablero muestra todo lo que se puede hacer en la partida. Inquieta bastante ver tantos símbolos, huecos y detalles, pero en seguida te acostumbras a ellos y ves claro todo lo que puedes hacer. El tablero viene impreso para poder jugar tal cual está, según recomiendan para jugar la primera partida. Esto en futuras partidas pueden variar, ya que hay multitud de losetas que darán una rejugabilidad bestial.

Tablero preparado para jugar una primera partida a 2 jugadores.

En el tablero podemos observar 8 secciones rectangulares que rodean la parte externa. Estas casillas representan los posibles sitios que nuestros trabajadores pueden visitar para realizar sus funciones. Cada casilla representa una zona concreta de la ciudad y muestra acciones afines a esa zona, como por ejemplo la zona de construcción que sirve para alzar la pirámide central, o la zona del bosque donde podremos conseguir madera.

Como podemos ver, los trabajadores son los dados (cada jugador tiene los de su color) y el valor del dado, podríamos decir que representa la experiencia del trabajador, por lo que a mayor experiencia mejor resultados obtendrá al realizar la acción. Además, cuantos más trabajadores tengamos en una casilla para hacer una acción mejores resultados nos dará (es lo que tiene el trabajo en equipo). A parte de realizar la acción, por norma general, los trabadores ganarán experiencia (pasarán al siguiente valor en el dado) hasta llegar al seis, que representa su ascesión (muerte para los de aquí), momento que obtendremos ciertos beneficios y pondremos de nuevo el dado con valor uno, como si de un nuevo integrante de la familia se tratara. Pero hacer la acción de la casilla no es necesariamente gratuito, ya que hay que pagar un coste en cacao (la moneda del juego) igual a la cantidad de colores de dados trabajando presentes en la casilla (sin contar el trabajador actual), a parte de cualquier coste adicional que pudiera conllevar la acción en sí misma.

Vista de la casilla de decoración, con un trabajador rojo bloqueado adorando y uno amarillo en el zona general de la acción.

En la mayoría de las casillas (hay dos en las que no) podremos dedicarnos a adorar a los dioses en vez de trabajar. Esta acción es bloqueante, lo que significa que ese trabajador se quedará allí atrapado, hasta que lo liberes (perdiendo el turno en ello o pagando cacao). Cuando adoramos, podremos subir influencia en los marcadores de los tres templos de los dioses. También, si gastamos algo más de recursos, podremos obtener beneficios adicionales, representados por losetas de descubrimientos.

Otra posible acción que se puede hacer en todas las casillas es recolectar cacao. Se obtendrá tanto cacao como cantidad de colores de dados presentes en esa casilla (sin contar el que hace la acción) más uno.

Los marcadores de los templos de los dioses, por los que escalar para obtener sus favores.

Estas son las premisas básicas del juego, a las que hay que añadir la gestión de los recursos (madera, piedra y oro), del cacao, de los trabajadores (que sólo pueden avanzar como máximo 3 casillas por turno y hay que pagarles en cada eclipse), etc. El tiempo de partida se mide por turnos en los que podremos hacer un movimiento con un trabajador o desbloquear a los trabajadores que tengamos bloqueados (también podemos hacer turno normal y pagar tres cacaos para desbloquearlos). El contador de turnos contiene un marcador blanco que avanza casilla a casilla hasta llegar al marcador negro, momento en el que se inicia el eclipse (podríamos decir que es el final de la ronda). Los eclipses desembocan en un conteo de puntos por diferentes facetas (por haber construido casas a los nobles, por haber ascendido trabajadores y por haber construido partes de la pirámide central), pero también conllevan gastos, ya que hay que pagar con cacao a los trabajadores. En una partida habrá como máximo 3 eclipses, momento en el que se termina y se hace un conteo final de puntos (donde puedes ganr muchos puntos según la posición alcanzada en la escala de los templos). Otra opción para terminar la partida sería que se construyera la pirámide completa, momento que trataríamos similar al tercer eclipse.

Visión de la pirámide a medio construir ya con algunas losetas de decoración.

Pero pese a todo, hay que reconocer que lo más llamativo es la pirámide central y construirla no es moco de pavo. Hace falta mucha inversión en recursos y trabajadores para alzarla y el hecho de poner una pieza de la pirámide no es poner y ya está, sino que los símbolos que tiene la pieza y los símbolos sobre los que se aposenta pueden añadir puntos de victoria si coinciden y te pueden ayudar a avanzar en los templos si son los marcados en color. Además la pirámide puede ser adornada con unas losetas de cartón que pueden darnos aún más puntos de victoria, con una idea parecida a poner losetas de construcción, pero solicitando otros costes diferentes.

Intentar gestionar toda esta gran cantidad de detalles puede parecer abrumador, pero la verdad es que se asume con cierta facilidad una vez te metes en el juego, ya que las reglas son claras y sencillas, pero hay que reconocer que conseguir ser el mejor entre todos los jugadores, el que más puntos de victoria tenga al final de la partida, será un gran reto.

LOS COMPONENTES

El enorme tablero está formado por seis secciones, por lo que hay que tener cuidado al plegar y desplegar. Es de un grosor bueno y sus ilustraciones están muy logradas para meternos dentro del ambiente de esta civilización prehispánica. El resto de losetas de cartón son gruesas y cumplen a la perfección con su cometido, así como su simbología, que explica visualemente muy bien lo que debe.

Los componentes de madera están perfectos, que son los recursos, los marcadores de los jugadores y las losetas de la pirámide. Quizás las fichas que representan la madera sean algo pequeñas para algunos dedos (como los míos). Los dados no son de madera, supongo que son de algún tipo de plástico y son normales. Por comentar, en mi copia vino un dado algo deforme, como hinchado, que obviamente crearía problemas con el azar al lanzarlo, pero en este juego no se lanzan los dados; son meros indicadores.

Visión inicial de la pirámide a dos jugadores. Se puede apreciar sus losetas de madera, fichas de cartón a su derecha y un simple dado cerca de ellas.

Las reglas son claras y se explican bien y con ejemplos. Comentar que sólo hemos visto una errata en las reglas, relativo a la ascensión de un trabajador, donde se indica que se podría obtener 6 cacaos por ello, pero en el tablero se muestra lo correcto, que se podrían obtener 5 cacaos.

Hay componentes específicos para jugar en solitario, modo de juego que no he probado, ya que sólo suelo jugar con buena compañía. En el manual hay una extensa sección dedicado a ello, por lo que parece que Dávid Turczi ha pensado bien en cómo hacerlo; no se trata de un simple apaño a las reglas.

VALORACIÓN

Este Teotihuacán nos lleva de paseo por esa laboriosa civilización, siempre deseando alzar su pirámide por encima de todo, recordando a los dioses en cada acción que decidimos hacer para así ganarnos sus favores y mirando de reojo al cielo, por si vemos que el sol y la luna tendieran a juntarse.

Situación final del tablero en nuestra partida a dos jugadores.

Este juego de mecánicas sencillas (colocación de trabajadores) ha dado un impulso a lo que estamos habituados, para que no todos los trabajadores hagan lo mismo y el trabajo en grupo sirva para algo más que el individual. Estas ideas han sido plasmadas con elegancia y claridad en el tablero. Además es curiosa la sensación que nos deja mientras jugamos, ya que cada cual intenta optimizar sus acciones para obtener un beneficio propio, pero a la vez, estamos creando en conjunto una pirámide de forma colectiva (quién iba a pensar que entre tanto calcular e intentar putear a los adversarios, fueramos a crear algo entre todos).

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