Labyrinth Card

Labyrinth Card

junio 20, 2019 0 Por zoki666

Nos adentramos en un laberinto mágico, repleto de criaturas, tesoros y otras muchas sorpresas. El laberinto es traicionero y cambia constantemente, creciendo y encogiendo a cada instante, por lo que deberemos estar atentos para tomar las decisiones oportunas para sacar el máximo rédito posible a nuestras jugadas.

Labyrinth Card es un juego de mesa, hermano menor de Labyrinth. Se trata de un filler, donde sólo con unas cuantas cartas, nos dará la posibilidad de jugar, de una forma rápida y sencilla, al alcance de cualquier jugador.

Portada de la caja

FICHA TÉCNICA

  • Nº jugadores: 2 a 6
  • Edad recomendada: 7+
  • Año de publicación: 2016
  • Editorial: Ravensburger Spieleverlag
  • Autor: Max J. Kobbert
  • Artistas: Andreas Härlin y Joachim Krause
  • Idioma: español, italiano y portugués
  • Independencia del idioma salvo reglamento: Sí
  • Ficha en la BGG

¿CÓMO SE JUEGA?

Laberynth Card es uno de los juegos más sencillos que conozco, pero sin duda entretenido. El juego, como componentes, sólo trae las cartas cuadradas que forman el laberinto. En las cartas hay plasmado un dibujo de una parte del laberinto. Tendrá unos caminos y en esos caminos algún tesoro (cualquier cosa que no sea camino o pared es un tesoro). La idea consiste en conectar tesoros en el laberinto para ganar esas cartas, que es lo que puntúa al final de la partida.

Entonces, para jugar, lo primero es barajar las cartas y ponerlas bocabajo al alcance de todos. Cada jugador empezará con dos cartas y sobre la mesa se colocarán cuatro cartas de laberinto aleatoriamente.

Lo que veremos mientras jugamos (a parte de las dos cartas de la mano de cada jugador)

Los jugadores irán turnándose y lo único que deben hacer es lo siguiente:

  • Jugar carta: debe colocar una de sus dos cartas en el laberinto, unida de forma ortogonal a cualquiera. El único requisito es que debe tener algún camino que continúe con otro ya existente en el laberinto.
  • Recoger tesoros: debe mirar si su carta tiene tesoros que conectan con otros idénticos del laberinto (que compruebe con el dedo, siguiendo los caminos del laberinto, que sus tesoros conectan con otros iguales). En tal caso se lleva esas cartas (la que juegas, siempre se queda formando parte del laberinto) y se las coloca en su mazo de cartas ganadas. El único requisito es que no se pueden ganar cartas que hagan que el laberinto se rompa (todas las cartas del laberinto deben quedar unidas ortogonalmente con alguna otra). ¡Ojo! Si conectas con varios tesoros iguales te llevarás todas esas cartas y fíjate que cada carta tiene dos tesoros diferentes, por lo que en ocasiones ganarás de golpe más de una carta.
  • Roba una carta: robar una carta para volver a tener dos en la mano, si es que quedan cartas en el mazo.

Cuando se acaben las cartas del mazo y las de las manos, la partida habrá terminado y sólo quedará contar cuántas cartas se ha llevado cada uno. El que más haya conseguido es el ganador.

LOS COMPONENTES

Estamos ante un juego muy humilde, pero bien hecho. El juego viene en una caja pequeña, pero aún con mucho aire, ya que podría ser la mitad de lo que es. Si partimos de que este juego lo consideran «de viaje» no le veo sentido a ese derroche de espacio ocupado. Lo que sí se agradece es que traiga un inserto para las cartas, lo que consigue que no acaben desperdigadas.

Componentes del juego

Las cartas son cuadradas, con ilustraciones con carácter infantil, pero claras y útiles para jugar. Su tacto y grosor son los adecuados para un juego tan barato, no hay ningún alarde de calidad superior a la media, pero cumplen honestamente más que de sobra.

Las instrucciones son un pequeño libreto, grapado, en blanco y negro, en tres idiomas. Las reglas están perfectamente explicadas y con ejemplos que aclaran cualquier duda que pudiera surgir.

VALORACIÓN

Estamos ante un filler, que aspira a entretener a jugadores de prácticamente todas las edades y experiencia. En nuestro círculo, puedo asegurar que ha funcionado. No pensemos en fillers más sesudos, como Honshū o Hive Pocket; Labyrinth Card sólo pretende entretener y es lo que consigue.

Detalle de las cartas vistas de cerca

La mayor complicación que vamos a encontrar es optimizar la jugada para intentar ganar varias cartas de golpe. Esto se dará alguna que otra vez a lo largo de la partida y junto con la suerte al robar, será lo que decidirá quién es el ganador. Realmente no tiene dificultad como tal, sino más bien se trata de agudeza visual.

Por mi parte sólo puedo decir, que si buscas un juego barato, para todo trote, que sirva para echarse unas partidas relajadas, sin estrés, éste es un buen candidato. Indican que la edad mínima recomendada está en siete años. No puedo asegurarlo, pero juraría que niños mucho más pequeños ya podrían jugarlo, pues no tiene nada de complejidad. El límite lo pondría en que el niño tiene que ser capaz de entender tu sencilla explicación y con eso, creo, que ya valdría para disfrutar de este juego.

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