Istanbul

Istanbul

abril 30, 2019 0 Por zoki666

En Istanbul nos pondremos en la piel de un mercader que recorre el Gran Bazar con el objetivo de obtener los mayores beneficios posibles, siempre con la inestimable ayuda de los sirvientes y de nuestro sobrino. El juego fue ganador del Kennerspiel des Jahres en en 2014 y puede que fueran claves su sencillez y elegancia para lograr el prestigioso premio. A día de hoy cuenta con dos expansiones que nunca han sido publicadas en español, pero MasQueOca anunció traer la versión Big Box (que incluye el base y las expansiones) al castellano para finales de año.

Istanbul, versión de Devir.

FICHA TÉCNICA

  • Nº jugadores: 2 a 5
  • Edad recomendada: 10+
  • Año de publicación: 2016
  • Editorial: Devir
  • Autor: Rüdiger Dorn
  • Artistas: Andreas Resch y Hans-Georg Schneider
  • Idioma: castellano
  • Independencia del idioma salvo reglamento: No
  • Ficha en la BGG

¿CÓMO SE JUEGA?

La premisa del juego es bien sencilla: ser el primero en conseguir cinco gemas (seis en partidas a dos jugadores). Para ello, debemos movernos por un tablero formado por dieciséis losetas de lugares, donde podremos aprovecharnos de la acción que se puede realizar en esa loseta. Al montar la partida, veremos la disposición resultante de estas losetas de lugar y cada jugador contará con una ficha de mercader y cuatro siervos más un sobrino. Cada jugador empieza con una carreta (son todas iguales) sin recursos (joyas, telas, especias y frutas) y con dos monedas si eres el jugador inicial, sino hay que coger una más por cada posición más alejado que se esté del jugador inicial. Todas las cuadrillas de los jugadores comienzan en la localización de Fuente y los sobrinos en la localilzación del Cuartelillo. Hay dos piezas neutrales que son el gobernador (cilindro morado) o el contrabandista (cilindro negro) que empezarán en dos localizaciones aleatorias.

Parte del despliegue de localizaciones, con fichas de mercaderes, siervos, sobrinos y otros componentes

La idea fundamental es que para movernos por el tablero, usaremos un disco que nos representa como mercader, que irá sobre otros discos más estrechos que representan a los sirvientes. También contaremos con un cilindro que representa al sobrino, al que podemos encargarle alguna tarea para que realice por su cuenta.

Localización del Caravasar, donde se dejan las cartas de bonificación descartadas boca arriba

Teniendo en cuenta este resumen de conceptos, ya podemos entender la secuencia de un turno (son cuatro fases):

Movimiento: desplaza ortogonalmente tu cuadrilla (el mercader y los sirvientes que pudiera tener debajo) 1 o 2 lugares (a elección del jugador). A continuación debes recoger un sirviente que ya tuivieras en el lugar (volver a ponerlo en la pila de fichas) o bien dejar un sirviente si no tenías ninguno allí previamente (sacar uno de la pila de fichas). En caso de no poder/querer dejar o recoger un sirviente, termina tu turno inmediatamente (salvo en la localización Fuente, que sirve para convocar a tu cuadrilla de nuevo).

Encuentros con otros mercaderes: si hay otros mercaderes en la localización, debes pagarles dos monedas a cada uno. Si no puedes/quieres hacerlo, el turno termina inmediatamente (salvo en la localización Fuente, que tiene libre acceso para todos).

Acción: si se puede y se quiere, se realiza la acción del lugar.

Otros encuentros: ocurre cuando en la localización hay sobrinos de otros mercaderes, está el gobernador (cilindro morado) o el contrabandista (cilindro negro). Si te topas con un sobrino ajeno, lo mandarás capturado al Cuartelillo y recibes una carta de bonificación o tres liras. Si te topas con el gobernador, podrás optar por conseguir una carta de bonificación, pero para conservarla deberás pagar dos liras o descartar uan carta. Si te topas con el contrabandista, puedes conseguir una mercancia, pero para conservarla deberás pagar dos liras o devolver una mercancia. Tras toparse con el gobernador o el contrabandista, se vuelve a lanzar los dados para situarlos en otra localización aleatoria.

Ficha del resumen y un puñado de monedas

Estas son las directrices generales del juego. Hay algunos detalles que terminan de hacer de Istanbul lo que es, como por ejemplo, las cartas de bonificación las puedes usar en tu turno, cuantas quieras y, como su nombre indica, te darán bonificaciones inmediatas.

Carta de bonificación y un par de losetas obtenidas en las mezquitas

Cada una de las localizaciones tiene su acción particular, que no voy a parar a explicar, pues no pretendo enseñar a jugar como tal al juego, sino dar una visión global de lo que es. En ellas podrás obtener beneficios permanentes para la partida, ampliar tu carro para guardar más recursos, conseguir monedas, hacer trueques, obtener un siervo adicional, etc. Aunque cada una es diferente, la simbología hace bien su función y se entiende a la primera su funcionamiento.

Vista de gobernador (cilindro morado) precedido por la cuadrilla del jugador verde

Las losetas de localizaciones muestran una serie de números arriba a la izquierda, que sirven para poder identificarlas con facilidad. Además, los números más pequeños son para preparar unas partidas con una disposición específica que se recomiendan en el manual, ya sea para preparar una partida donde se hagan rutas cortas (la distancia entre las localizaciones que
se complementan son cortas, lo que hace que el juego sea sencillo) o rutas largas (para jugadores experimentados). También se explica la posibilidad de ponerlas en orden por el número grande, de manera que los lugares similares estarán agrupados, creando una situación compleja o bien, directamente, ponerlas al azar y que sea lo que Dios quiera. La situación de las losetas de localizaciones es fundamental para el desarrollo de la partida y es lo hará que cada partida sea diferente, a parte de las decisiones de los propios jugadores, obviamente.

Visión del área central del juego

LOS COMPONENTES

Istanbul viene en una caja un poco grande para lo que trae, obviando el aire. Lo más llamativo son las losetas de localizaciones, de cartón grueso, con buenas ilustraciones y con una simbología que hace que el juego fluya con facilidad. De cartón también son los resúmenes de ayuda, las fichas, las carretas y las monedas que complementan el juego. Hay veintiséis cartas de tamaño pequeño, pero dado que no tienen texto (sólo un símbolo en el medio) es más que suficiente.

Tablero personal del jugador, que representa su carreta, con todas sus expansiones puestas y todas las losetas de las mezquitas conseguidas (los cubos marcan las mercancías y lo de abajo son los rubíes)

Las fichas de los jugadores (mercaderes, siervos y sobrinos), junto a unos cuantos cubos que se usan de marcadores, son de madera. También hay un par de dados y trintaidós rubíes de plástico. Adicionalmente hay siete pegatinas para pegar en las fichas de los mercaderes, el contrabandista y del gobernador (mala noticia para los que no tengan buen pulso). Por último, comentar que el reglamento consta de ocho páginas, donde se explica el funcionamiento del juego de manera ejemplarmente clara.

En general, todos los componentes son de buena calidad. Es lo que se esperaría de un juego bien hecho e Istanbul cumple con ello a la perfección.

VALORACIÓN

Istanbul es un juego treméndamente sencillo de jugar. Se explica en quince minutos y las partidas suelen ser cortas (no deberían llegar a la hora). Escala perfectamente, pudiendo jugar en pareja de maravilla (en las instrucciones hay un par de indicaciones específicas para jugar a dos jugadores, pero en esencia es igual). Si hay alguna pega en este juego, para mí sería la preparación de la partida, que se me antoja bastante laboriosa con tantos detalles que colocar sobre la mesa, para lo sencillo que es luego el juego.

A parte de lo explicado de las normas, he de decir que existe una pequeña variante (para partidas de dos a cuatro jugadores) donde se hace que uno de los siervos de cada mercader sea neutral. Es decir, que cualquiera pueda hacer uso de él. De esta forma, aparecen nuevas estrategias para optimizar nuestras acciones e incluso para fastidiar a nuestros rivales robándoles uno de sus siervos.

Vista de la localización del Tratante de gemas, donde conseguir rubíes a cambio de dinero

Hay que reconocer que este juego, con lo básico que puede parecer, da mucho juego en cuanto a optimizar nuestras acciones, gestionar nuestros recursos e intentar obstaculizar a los oponentes (en este juego existe cierta interacción entre jugadores). Por ejemplo, si nos situamos en las localizaciones que prevemos que usarán, haremos que nos tenga que pagar o perderá su turno. O también podemos capturar a un sobrino ajeno privando así al oponente de este peón y de paso obtener una recompensa.

En definitiva, Istanbul es un juego muy recomendable para quien busque algo que case con todas las características citadas. En el fondo es un juego sencillo, con bastante rejugabilidad, que será fácil de sacar con cualquier tipo de jugador, gracias a lo asequible que es. La pega viene de mano de Devir, que no ha traído las expansiones, dejando huérfano al juego base. Por tanto sólo puedo recomendar dos cosas: si quieres el juego con expansiones, estate atento a la edición Big Box que traerá MasQueOca a final de año; si te vale con el juego base, aprovecha a comprar esta versión, la de Devir, que supongo que saldarán las tiendas antes de que llegue la edición de MasQueOca.

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